
El detox nos cambió la vida por lo menos a mí. Ya nunca más volví a comer harinas blancas ni azúcar y muchas cosas más. También fue mi importante para mí aprender a masticar saboreando y disfrutando de la comida. Que menos que sepáis la transcendencia tan grande para las personas que intervienen en las actividades.
La dinámica y el complemento entre las “Rutis” es espectacular, son como dos voces de una sola persona! Eso me brindó mucha seguridad y emuna -fe- de que no estaba sola. Todo lo que he aprendido no quedó en el nivel teórico nada más, lo tengo conmigo y me ayuda a avanzar día a día.
Increíble profesionalidad, sensibilidad y empatía.
La que se me cruza por el camino le cuento de mi “historia de amor” con el detox!!! Fan número 1.
Muchas gracias por su profesionalismo, amor por la tarea, conocimientos y herramientas específicas que aportaron y la dinámica que crearon. Hacen muy buen equipo trabajando. Que Hashem les de mucha Berajá y Hatzlaja siempre.
Siento que no fue solo un curso de como comer, fue un camino hacia una nueva forma de vida.
Una propuesta muy bien armada que considera todos los ámbitos de la persona. No hubo caídas que no estaban ya pensadas las soluciones.

